Introducción
Antes de iniciar, quiero que todos nos hagamos una pregunta. ¿Qué sé yo de la diabetes?
Todos nos remitimos a pensar en las personas que conocemos que han tenido diabetes, que su dieta cambia, que se tiene que inyectar insulina, que perdió la vista, que perdió una pierna o que termina muriendo por esta enfermedad. Y ahora, si yo tengo diabetes, pienso ¿ese será también mi desenlace?.
Pero lo que quiero dejar claro desde el inicio, es que la diabetes, a diferencia de muchas enfermedades con las que se le compara, no es una enfermedad, ya que por sí sola no está causando una limitación. Visualicémosla como una condición de vida que nos exige un cambio de nuestros estilos de vida a hábitos más saludables, alimentación adecuada, actividad física, medicamentos y tomar conciencia de que mi salud necesita un poco de más atención especial. Sobre todo, recordar, que, si cuido mi diabetes adecuadamente desde el inicio, nos veremos bien recompensados y se tendrá una vida tan larga y saludable como el de una persona que no la tiene, y más aún, ya que mis cuidados como persona con diabetes me hace una persona más saludable que la población sin la enfermedad, y seguramente mi compensación más grata, será no tener complicaciones crónicas por la diabetes.
“Que la diabetes se cura con agüita de moringa” me dijo doña Martha. La diabetes es una falla en la producción de insulina dado por el daño de las células que la producen o en otros casos, porque las células no funcionan ante la presencia de la insulina; entonces hay que tener claro que no existe una “solución mágica” para esta condición. En la primera se necesita la insulina de reemplazo para poder vivir y no hay manera que después que se acaban las células que la producen, estas se puedan recuperar; en el segundo caso, se dan medicamentos que mejoran el enlace con la insulina existente, incluso si se logran mejorar la metas con dieta y ejercicio como terapia, los medicamentos se puede retirar; pero siempre hay que tener claro que la diabetes no tiene cura, pero sí un manejo adecuado.
“Que la insulina deja ciego o daña los riñones” me repite constantemente el señor Francisco al ver la necesidad del cambio de terapia. Como decíamos, la insulina es necesaria para vivir, ya que es la encargada de realizar el enlace con la célula para que esta abra sus puertas ante la presencia de glucosa, que es la que da la energía para el funcionamiento normal de nuestro organismo, y en condiciones normales (es decir sin diabetes), todos tenemos insulina corriendo por nuestro cuerpo para que cumpla esta función, sin ella, simplemente nuestras células no funcionarían lo que ocasionaría la muerte. Entonces, si mi cuerpo no la produce en cantidades suficientes, se requiere de un reemplazo que es el que me ofrece hoy en día la tecnología médica cada vez con mejores condiciones de funcionamiento. La insulina inyectada es vital para los pacientes con diabetes tipo I, pero en muchos casos, los pacientes con diabetes tipo II que normalmente tienen manejo con medicamentos orales y que no se encuentran bien compensados, pueden llegar a requerir insulina a largo plazo, probablemente ya con complicaciones a cuestas, por lo que al pasar a manejo con insulina, creen que esta es la que ha traído las complicaciones, cuando en realidad ya es efecto tardío de su mal autocuidado.
“Es que ya no puedo comer nada” me dice la señora Ana con la voz quebrada. Pero no es cierto, una persona con diabetes solo debe aprender a comer en porciones adecuadas, según sus necesidades calóricas y adecuarla a sus gustos y su bolsillo, pero puede tener una vida tan normal como sea posible. Lo generalmente recomendado en una dieta saludable para persona con diabetes es: procurar un libre consumo de verduras y vegetales (entre más crudos, menos índice glucémico poseen), consumo regular de frutas (pero en porciones que no superen los 15 gramos de carbohidrato), consumo de proteínas (carnes magras y pescados, pollo, huevo, quesos y ojalá en preparaciones no fritas), consumo de nueces, lácteos sin grasa, alimentos ricos en omegas. Lo que no se debe consumir son azúcares, incluyendo panela y miel, pero se pueden reemplazar con endulzantes, hoy en día existen en el mercado muchas opciones de alimentos deliciosos, incluso para postres sin contenido calórico.
“Ya no podre hacer nada normal en mi vida” Expresa con temor Valentina, de 15 años, ante su diagnóstico de diabetes tipo I. Pero definitivamente con educación, podrá hacer todo lo que se proponga. Al paciente se le brindan los conocimientos y las estrategias para lograr el autocuidado, pero el siempre será su autogestor, nadie más que él debe conocer su diabetes, y nadie más que el, debe saber que hacer en las situaciones especiales. El paciente con las herramientas de educación necesarias y con el autoconocimiento adecuado, pero sobre todo con la conciencia de autocuidado integra, logra resolver situaciones cotidianas, prevenir y gestionar complicaciones agudas (hipoglucemia e hiperglucemia), acoplarse a situaciones especiales, prevenir complicaciones crónicas y tener calidad de vida en todas las actividades que desee.
Por esto recordemos que “No fue mi elección tener diabetes, pero si es mi responsabilidad no tener sus complicaciones”