IMPORTANCIA DEL CONTROL DE LA DIABETES
2011-08-01
QUE SE SIENTE CUANDO LA DIABETES ESTA MAL CONTROLADA?
Tener el azúcar elevado en la sangre lleva a que la persona presente síntomas a veces muy molestos como sentir mucha sed, orinar demasiado, mantenerse cansada o débil y tener visión borrosa. A continuación se explica el porqué de estos síntomas.
Cuando el azúcar está elevado, parte de éste escapa por el riñón y arrastra agua con él. Por ello se aumenta la cantidad de orina y la persona siente sed, por lo que busca consumir más agua. Además, los lentes del ojo o cristalinos se "hinchan" y por tanto la persona ve borroso. La glucosa es la principal fuente de energía del organismo y si ésta no entra en cantidades adecuadas a las células la persona se siente débil o baja de energía". Si la elevación de la glucemia es muy severa o se prolonga demasiado, puede producir complicaciones agudas como la cetoacidosis o el síndrome hiperosmolar.
¿Por qué se debe controlar la diabetes?
En primera instancia, la diabetes se debe controlar para evitar los síntomas ya mencionados y las complicaciones agudas. Sin embargo, se ha demostrado que la diabetes puede causar daño en los diferentes tejidos del organismo, aun cuando la
glucemia esté apenas un poco elevada y sin que llegue al nivel en que produce síntomas.
Las principales complicaciones crónicas son la retinopatía (daño en la retina de los ojos), que puede causar hasta la ceguera; la nefropatía (daño de los ríñones), que puede causar hasta una insuficiencia renal definitiva; la neuropatía (lesión de los nervios ), que puede conducir a la aparición de úlceras en los pies, disfunción eréctil, etc.; y la obstrucción de las arterias (ateroesclerosis), que de acuerdo con la ubicación puede causar infarto del miocardio, trombosis cerebral o gangrena en los pies. Por ahora, basta con tener en cuenta que un buen control de la diabetes puede evitar o retardar la aparición o progresión de estas complicaciones. Un buen control implica alcanzar unas metas que se han vuelto cada vez más estrictas, en la medida en que se prueba que es posible alcanzarlas y que eso redunda en una menor probabilidad de que se dañen los tejidos.
Es muy popular escuchar la afirmación que la persona con diabetes es más propensa a las infecciones y que le cierran mal las heridas o se le retarda la cicatrización de las mismas. Esto es cierto cuando está mal controlada la diabetes. Al tener el azúcar elevado, los hongos crecen con más facilidad en el cuerpo y por esto es más frecuente la vaginitis en la mujer y la balanitis en el hombre (inflamación del prepucio del pene) por hongos como la candida. Igualmente es más propenso a infecciones de la vejiga, de la piel, de la boca, y otras más. Las heridas se retrasan en cicatrizar porque el azúcar alto altera los mecanismos de una buena cicatrización, aunque esto solo suele ocurrir en zonas con mala circulación como los pies.
Sin embargo, una persona con un adecuado control de la diabetes puede mantener
una buena calidad de vida, y no sentirse enferma.
¿Cual es la diferencia entre sentirse bien y estarlo?
Con base en lo que se ha mencionado, una persona puede sentirse bien pero estar mal. Es decir, puede no tener síntomas de enfermedad, pero su glucemia puede estar en un nivel peligroso para los tejidos del cuerpo. Una persona con diabetes puede sentirse bien en las fases iniciales de las complicaciones crónicas. Por ejemplo, puede tener retinopatía diabética no proliferativa y aún no tener deterioro de la visión, o tener nefropatía incipiente (elimina proteínas con la orina) y no sentir nada por ello. Por eso se dice que la diabetes es una enfermedad silenciosa y se recomienda que la persona con diabetes se haga chequeos periódicos que incluyan exámenes para detectar los primeros indicios de cada una de las complicaciones crónicas, cuando todavía es posible detener el proceso e inclusive en algunos casos hacer que retroceda.
¿En qué consiste el buen control de la diabetes?
En los últimos años los profesionales de la salud han aprendido algo muy importante:
El manejo de la diabetes no hace referencia únicamente al buen control de las glucemias sino también a todas las condiciones que se le asocian como la hipertensión, los niveles altos de colesterol y triglicéridos y el exceso de peso, entre otras. También implica la solicitud periódica de diversos exámenes que puedan detectar tempranamente las complicaciones de la diabetes y la valoración periódica de otros problemas de salud que son más frecuentes en las personas con diabetes (por ejemplo, hipotiroidísimo en las personas con diabetes tipo 1). Esto implica que el médico solo no puede hacer todo,se requiere un equipo de especialistas de la salud para colaborarle a la persona a lograr las metas del buen control.
En primera instancia se hablará acerca de lo que es un buen control de las glucemias. En teoría, esto significa tener valores ¡guales a los de una persona que no tiene diabetes. Esto, desafortunadamente, todavía no es posible en la mayor parte de los casos. Sin embargo, los nuevos esquemas de tratamiento permiten que una persona con diabetes pueda tener la glucemia en ayunas igual o menor que 100 mg/dL, y conservar ese mismo valor antes de las comidas principales. Además, debe tratar de que la glucemia esté por debajo de 140 mg/dL a las dos horas de haber comido. Con esto se puede lograr que la hemoglobina glucosilada se mantenga por debajo de 7%, aunque una persona no diabética tiene este valor por debajo de 6% (¡esa sería la meta ideal!).
Las Asociaciones de Diabetes como la Latinoamericana han establecido unas metas intermedias (admisibles) para aquellas personas que tienen situaciones que impiden alcanzar los registros mencionados sin presentar efectos adversos como hipoglucemias frecuentes. Es el caso de las personas de avanzada edad o los niños pequeños, por ejemplo.